Los estragos del calor

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Por un lado, complica la extinción de los incendios tan habituales en verano; por otro, los coreanos no negocian la desnuclearización y amenazan con achicharrarnos el día menos pensado. Este es un mundo en constante cambio; tanto, que hasta las religiones se tienen que adaptar a los nuevos peligros que nos acechan.
Menos mal que nos queda el deporte para pasar un verano sin sobresaltos…
Tarragona sigue siendo devastada por un terrible incendio. Los políticos se han puesto manos a la obra ya lo tienen casi cerrado. Y ellos solitos. O eso dicen. Eso sí, controlado, lo que se dice controlado pues aún no. Montilla luego echará balones fuera, dirá que era imposible de controlar aquello, pero no asumirá responsabilidades políticas, una de las pocas cosas, por lo que parece, que los políticos no saben hacer. Asegura que el cuerpo de bomberos de Cataluña es de los mejores de Europa. Nadie lo duda, pero que se lo expliquen al parque natural de Els Ports, en Horta de Sant Joan.
Las religiones luchan contra la gripe porcina
Que la gripe porcina nos tiene en vilo a todos es un hecho, sólo hace falta ver a alguno por la calle con las mascarillas emulando al difunto Michael Jackson. Lo que sorprende es que las religiones también se están cubriendo las espaldas. Según elmundo.es, desde el Reino Unido han encontrado unas soluciones geniales para luchar contra ella. La Iglesia Anglicana suspende el uso del cáliz durante la comunión; desde la católica se plantean cambiar el gesto de la paz de la misa y los imanes dan consejos contra el virus durante la oración del viernes. Adaptarse o morir, y nunca mejor dicho.
Lo que sí que da miedo es lo de Corea del Norte. Ahora dicen que, por la actitud “hostil” de EEUU, no volverán a las conversaciones para su desnuclearización. Además, el director general del departamento de organizaciones internacionales del Ministerio de Exteriores norcoreano, Ri Hong-sik, aprovechó el foro asiático de seguridad para anunciarlo… seguridad para ellos, porque los demás estamos en su punto de mira.
Por suerte, nos queda Contador riéndose de los franceses, de los norteamericanos y de quien se le ponga delante para impedir que consiga ganar de nuevo el Tour. Golpe de autoridad del de Pinto y ya está un poco más cerca del cajón más alto del podio de París.